Veo cómo este blog - de momento, sólo mío - va cambiando y se va convirtiendo en algo más personal de lo que creía que iba a ser. Está ahí, abierto a la vista de todos, pero nadie sabe dónde, y es por eso un poco secreto. El otro día, mi padre y su mala idea de morirse con 55 años; hoy, un vídeo (vidéo) que me retrotrajo unos 17 años al que posiblemente haya sido el peor momento de mi vida. Y quiero escribirlo, pero no quiero que me lo lean, entonces lo escribo y lo dejo ahí a la vista de to'kiski. Total, internet es grande y nadie sabe el camino. Claro que internet es un pañuelo y cualquier día me lo descubre alguien, que me conoce, que no me conoce. Y se ríe de mis viejos amores y de mis panes y mis disfraces de carnaval. Y qué más da. Qué más da. Estoy dejando una (otra) huella en el mundo, seguramente más sutil que la que dejo cada día en esas tres personas que contribuí a crear, seguramente más pensada también.
Bueh, o no. Thought is overrated.
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