Ha pasado un año desde que escribí por última vez (aquí).
Ha pasado un año con tantas cosas...
Mi tío Marcelo, ese personaje sutil, con su barba blanca y sus ojos azulísimos, nos dejó hace ya un año. Estuve en Buenos Aires y su ausencia se notaba en el aire.
Y eso, estuve en Buenos Aires, con mis tres nenes. Para Sira era la primera vez. Era el cumple de 80 de la Aba, de mi madre, y estuvimos allí, los cuatro, para festejar lo que se pueda, mientras se pueda.
Dejamos en casa a mi compañero y a nuestra nueva "nena".
Nuestra nena de cuatro patas color chocolate y ojitos de miel, que ya lleva casi un año con nosotros. Y ahora tenemos que irnos ("tenemos que") de vacaciones y no la podemos llevar. Le hemos encontrado lugar para que ella también haga vacaciones de perro, pero nos parte el corazón no poder estar con ella este mes.
En este casi-año nuestra nena-perra se ha hecho perra-mujer, seguida de cerca (aunque aún no la alcance, que los perros van mucho más rápido por la vida) por nuestra nena mayor, a la que se le están notando mucho esos doce años. Yo miro sus pecas y mis canas, y me pregunto dónde, dónde se ha ido todo este tiempo, si ayer mismo me ponían en los brazos una bebé perfectísima, un ser pequeñito cuya existencia y sus consecuencias han cambido varias vidas sin retorno. Y miro a los tres, a mi hombrecito hermoso, a mi nenita tremenda, y me pregunto si seré capaz de ser la guía que necesitan para crecer, para abrir las alas y volar adonde les toque ir, con el cerecbro atento y el corazón abierto pero vigilado.
Pero hoy no importa eso, hoy sólo importa dar el paso que corresponda a hoy, crear un buen recuerdo, uno que evoquemos dentro de un año, dentro de diez, y que nos haga reír, o sonreir, o suspirar. Algo que nos una, que nos vincule, que haga que seamos la misma tribu, el mismo clan.
Si mi tío dejó una herencia a sus hijos fue, justamente, ese espíritu de clan. Y aunque mi tribu sea mucho más pequeña, yo también quiero dejarles eso. Porque poco hay en el mundo si no se tiene una tribu que te acoja cuando vengas cansado o herido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario